Seleccion entradas de la semana

18 noviembre, 2009

Esta es una selección de entradas que se han publicado en los últimos tres días en los blogs que iniciaron ‘gripeycalma’.

Creemos que es la mejor manera de reflejar la incertidumbre y las reflexiones en la primera semana vacunal, desde distintos puntos de vista.

Pediatra de Cabecera: Frente a la pandemia de la indecencia: apoyemos a la UNICEF.

Crónicas de Mil en Uno: El Día D y la Hora H.

El Supositorio:

Salud y otras cosas de comer: Ironías, la vacuna.

Médico Crítico: Quique tiene gripe (A) y otros pareados.


Del susto ¿a la tranquilidad?

16 noviembre, 2009

Hace 4 días, Carlos Cebrian, uno de los blogeros que inició la aventura ‘gripeycalma’, compartía esta reflexión en su blog Inquietudes en Primaria.

Gripe A. Cómo hemos cambiado.

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Decía un tal Marx (Groucho) que habíamos pasado de la nada a las mas altas cumbres de la miseria, pues algo así nos pasa con la gripe A, hemos pasado de la alarma tremenda a la casi indiferencia mas absoluta.

Hace unos meses el problema consistía en controlar el “susto de la gripe que viene” con mensajes pseudo tranquilizadores como que “el sistema sanitario está preparado para lo peor”, como que “los tratamientos están a buen recaudo y en cantidad suficiente para cuando sean necesarios” o del tipo de “la vacuna estará lista y habrá dosis para todos”.

Poco a poco el mensaje fue cambiando, transformándose e implantándose cierta cordura, vimos como “la sangre no llegaba al río” y se instalo en la sociedad el lema del grupo gripe A, ante todo mucha calma.

En estos meses hemos visto como los indicadores que miden el impacto de la gripe A han aumentado su frecuencia, no tanto por la presencia real de la enfermedad como por el cambio de criterio para catalogar los casos sospechosos de gripe, de manera que muchos procesos que podrían y debieran de haberse catalogado como infecciones respiratorias agudas de otro origen han sido achacados la virus H1N1.

En estos meses hemos visto como se liberalizaba el uso y dispensación de los tratamientos, antaño custodiados celosamente, llegando actualmente a recomendarse su utilización en diversos colectivos y en diversas circunstancias insistiendo en sus cualidades curativas y preventivas.

En estos meses hemos visto como en la apresuradamente recomendada vacuna, se disminuía el número de dosis necesarias para una inmunización efectiva, incluso llegando algunas Comunidades Autónomas en el momento actual a recomendar que no se incluya a las mujeres embarazadas en la campaña dada la dificultad para seleccionar de forma fiable este grupo de riesgo y a la falta de información a estas alturas sobre la vacuna sin adyuvante.

Por último hemos pasado de decir, “tranquilos que habrá para todos” a recomendar vivamente y con insistencia la necesidad de vacunación ante el temor de que la cobertura no llegue ni de lejos a los niveles esperados.

Cierto es que como las circunstancias cambian, volveremos a tener, (siempre según los expertos) un repunte de la patología gripal para finales de noviembre o principios diciembre que ya no se sabe si responde a proyecciones o a cábalas.

Mientras tanto se ha producido una disociación entre los primeros mensajes y los actuales, entre las recomendaciones institucionales y las expectativas de los profesionales y de los usuarios.

Y en medio de todo esto, el médico y el usuario en la consulta intentando discernir entre recomendaciones científicas, intereses económicos y necesidades sociales.

Veremos como salimos de esta.


Premio

9 noviembre, 2009

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Los responsables del blog Pediatria Basada en Pruebas, uno de los blogs (listado completo aquí) que forma parte del grupo ‘gripeycalma’, son miembros del Grupo de Trabajo de Pediatría Basada en la Evidencia de la Asociación Española de Pediatría.

Este Grupo de Trabajo elabora la revista on-line Evidencias en Pediatría, iniciativa a la que le acaban de otorgar uno de los Premios a la Calidad  (Premio a la Transparencia) que convoca el Ministerio de Sanidad y Política Social, en el marco del Plan de Calidad del Sistema Nacional de Salud.

Buen trabajo. Y aprovechamos para enlazar el excelente documento elaborado el grupo de Pediatría Basada en la Evidencia, en relación con la gripe A (H1N1) 2009:

Informe técnico en pediatría sobre la gripe pandémica A (actualización 7 de noviembre de 2009)


La importancia de medir lo que se hace

5 noviembre, 2009

Reproducimos una reflexión que nos parece interesante.

La importancia de medir lo que se hace

por Joaquín Morera Montes, Médico de Familia, Centro de Salud “Mirasierra”, Área 5. SERMAS

Reproducido con permiso

Qué pasa cuando creemos que hacemos las cosas bien, cuando ponemos toda nuestra buena voluntad, pero en realidad estamos causando más daño que beneficio. Esta sencilla pregunta nos la deberíamos hacer todos, profesionales sanitarios, gestores y políticos antes de poner en marcha medidas y planes especiales, habituales en situaciones especiales y normalmente adoptadas por consenso ante la falta de evidencia de su verdadera utilidad.

Se puede causar daño con una aparente buena medida cuando se decide aislar en una zona a los pacientes con gripe, pero la realidad puede ser que salgan infectados de dicha zona con el virus de la gripe más pacientes que los que realmente entraron con el virus, al incluir en la fase de triaje a pacientes con otros diferentes cuadros virales (como mínimo sabemos por las detecciones virales que son el 54%) u otros procesos que puedan cursar con fiebre y tos u otros síntomas respiratorios (es decir, porqué no alguna tuberculosis). Es de suponer que es una buena iniciativa, pero estamos en la obligación de evaluar su beneficio o perjuicio real. ¿Se han producidos menos casos de gripe o menor mortalidad en Nueva Zelanda con el cierre preventivo de colegios que en Brasil donde no se ha tomado tal medida?

Una manera de evitar esto es el análisis de la efectividad, eficacia, eficiencia y seguridad de las intervenciones, además de analizar el impacto (social, mediático, organizativo, etc) y la oportunidad de las mismas. Pero además hay que analizar si nuestras medidas inciden realmente en el grupo al que se desea vayan dirigidas o si por el contrario los receptores de las mismas no son los más necesitados de dicha intervención. Todo esto es medir el impacto real que una determinada intervención sanitaria tiene.

Cuando cambiamos la organización de un centro, cuando ponemos mascarillas a todo el que acude con fiebre y tos, cuando se establece en la población el terror ante una determinada enfermedad y se ponen medios diagnósticos y terapéuticos extraordinarios para “asegurar que nada se nos escapa” se pueden cometer muchos errores y contribuir al daño que la medicina y sus intervenciones inevitablemente producen. Por ello sería bueno conocer, por ejemplo, los falsos positivos de la radiografía de tórax en el contexto de una situación de pandemia. Cada falso positivo (que ante la inseguridad de los radiólogos también existen) puede significar un ingreso o visita al hospital con el consiguiente riesgo de enfermedades nosocomiales.

medciaMedidas extraordinarias no contrastadas pueden poner en alerta excesiva a la población, que con la posibilidad de utilizar sin límite los servicios sanitarios, lo que no ha ocurrido con esta pandemia en la mayoría de los países del hemisferio sur, puede colapsar en el nuestro los servicios sanitarios. ¿Cómo evaluar la repercusión de este colapso en otras patologías que requieren con muchas menos dudas de la atención hospitalaria o de un seguimiento en atención primaria?. ¿Puede influir el miedo a la gripe sobre la incidencia o mortalidad cardiovasculares por falta de control de los factores de riesgo, o sobre la actuación en incidentes críticos que requieren atención inmediata (por ejemplo falta de ambulancias por estar dedicadas a labores que puedan ser “menos críticas”)?

Todo esto ¿se puede medir? Al menos debería ser posible comparar entre países que han adoptado unas u otras medidas, y en cualquier caso, dado que nos venía anunciado, se deberían haber diseñado estudios (y nunca es tarde) que pudieran servirnos para comparar intervenciones. Porque todo lo que decidimos, hacer o no hacer, tiene su repercusión unas veces positiva y otras no tanto.

Puedo plantearme la duda de si es bueno o no cambiar la organización de un centro, el situar salas de espera específicas, o el instaurar protocolos que “obliguen” a medir a todos los pacientes determinados parámetros, independientemente de su situación clínica. También me planteo la pertinencia de vacunar tras una oleada epidémica o el utilizar antivirales de utilidad terapéutica tan baja que nunca los habíamos utilizado antes y que sin embargo ahora se recomiendan (mas por gestores y políticos que por científicos) extrapolando datos de supuesto beneficio en la gripe estacional a la nueva gripe H1 N1, donde hasta el momento no se ha demostrado prácticamente beneficio. Plantearlo como dudas no significa no hacerlo, sino que debe ser convenientemente analizado.

También hay que hablar del “miedo o ansiedad” que puede crear en el personal sanitario medidas sobredimensionadas. Ello puede llevar a que pacientes antes seguidos con cautela en Atención Primaria sean prematuramente derivados al medio hospitalario ante la posible aparición de eventuales complicaciones que antes, para las otras gripes, también estuvieron siempre presentes.

No quiero restar importancia a la nueva gripe, debe tener sin duda la que le corresponde, pero no más. Lo que sí creo que es importante, para esta y para cualquier otra enfermedad, es el analizar lo que hacemos, y antes de tomar decisiones que pueden afectar mucho a todos, profesionales y pacientes, valorar lo que se ha hecho en otros lugares y analizarlo con cautela, y si no se sabe lo que puede pasar cuando decidimos una determinada actuación, establecer la manera de medirlo en el futuro, de manera que nunca pueda suponer más riesgo que beneficio. Lo agradeceremos sin duda.