¿Catarro o gripe?


En otro de los blogs que impulsó la iniciativa ‘gripeycalma’, Pediatra de cabecera, podemos encontrar una entrada muy interesante y didáctica, sobre una de las “estrellas” en las consultas médicas (sobre todo pediátricas): los catarros y la gripe.

Extraemos una parte, aunque recomendamos leer el texto completo:

“Todos los años cuando comienzan los colegios y llega el otoño en el hemisferio norte comienzan a aumentar las infecciones respiratorias víricas tanto entre los niños como entre los adultos.”

“Se conocen cerca de 200 virus capaces de producir estas infecciones. […] Cada uno de estos virus suele tener su propia “personalidad” (el virus sincitial se asocia a bronquiolitis, el parainfluenza (especialmente el tipo 1) a laringitis, el adenovirus a faringitis con conjuntivitis… Unos tienden a producir más fiebre (el de la gripe), otros menos (los rinovirus).

Y cada niño tiene también “personalidad” al enfermar: unos tienen mucha fiebre con cualquier resfriado, otros apenas, otros suelen tener bronquitis con los catarros, otros tienen siempre laringitis, otros tienen gran propensión a tener otitis …

Con frecuencia es muy difícil distinguir entre un virus y otro. Un niño puede pasar la gripe como un catarro banal sin fiebre y otro tener un ataque de asma desencadenado por un simple rinovirus (o una neumonía, es la tercera etiología en la infancia). Por eso cuando médicos expertos intentan diagnosticar la gripe por los síntomas aciertan sólo en la tercera parte de los casos.”

“Un niño tiene, durante los cinco primeros años de vida una media de seis a ocho catarros por año (uno por mes de septiembre a abril) con una duración media de 14 días. Los que más infecciones tienen son los escolarizados (incluidas las escuelas infantiles o guarderías) y sobre todo los primeros años de socialización. Los que van a las guarderías, después son escolares menos enfermizos.”

“La gripe es uno más de esos virus y no siempre el más peligroso […]. El virus de la gripe tiene la propiedad de cambiar continuamente y por eso se puede pasar casi todos los años. Para los niños, especialmente para los más pequeños la gripe suele ser “nueva”, porque nunca la tuvieron antes.

La nueva gripe A (H1N1) 2009 es una variante leve de la gripe, especialmente en los niños. A pesar de ser considerados grupo de riesgo, si se analizan los informes se ve que el riesgo es de ingresar, no de morir o tener complicaciones graves. Los niños que ingresan son dados de alta rápidamente y, salvo que tengan enfermedades de base que los debiliten y hagan más vulnerables, no suelen tener problemas importantes.

Por ello esta gripe nueva no constituye razón para cambiar nuestras vidas. Los países del hemisferio sur ya han pasado su invierno austral y la experiencia ha demostrado que no era para tanto, como los primeros y confusos datos parecían indicar y que muchas instituciones, incluida la OMS han exagerado la importancia de esta pandemia y han propuesto medidas desorbitadas y fuera de lugar. La gripe nueva es eso … gripe.

Los niños deben aprender a lavarse las manos antes de comer, después de ir al servicio, manipular tierra y otros objetos potencialmente contaminados. También a tener normas de cortesía e higiene respiratoria, como taparse la boca al toser, lavarse las manos después de tocar sus secreciones orales o respiratorias, usar pañuelos desechables …

Pero la vía de transmisión preferente de los procesos respiratorios es la aérea. La promiscuidad respiratoria inherente a la infancia, su frecuente contacto físico, hace casi imposible evitar los contagios en las guarderías y preescolar. Pero incluso en colegios e institutos los virus respiratorios campan a sus anchas, como lo demuestra que, a día de hoy, son el grupo de edad más afectado en nuestro país. Y en las familias y en autobuses y en ascensores y otros espacios cerrados.

Por eso, ante la pregunta ¿catarro o gripe?, la mayoría de las veces la respuesta es: ni lo sé ni es importante saberlo.”

Una respuesta a ¿Catarro o gripe?

  1. Dr. Margarit dice:

    El “ni lo se, ni importa” es la respuesta que suelo dar cuando me preguntan en atención primaria y en las urgencias. Quizás, para no generar tanta confusión, y puesto que no podemos a llegar a establecer un diagnóstico etiológico (de dudosa eficacia), ni tan si quiera una buena clasificación sindrómica, deberíamos establecer una categoría diagnóstica diferente, a lo mejor más orientada a el manejo y el pronóstico, como infección de vías respiratorias altas, o algo así.
    Un saludo. Excelente idea la iniciativa y el blog
    Marcos

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